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Edith Litwin
Voy a tratar de inscribir el tema en un marco polémico,
fundamentalmente tratando de mostrar cuáles son hoy algunas tendencias
y algunas preocupaciones en torno a las inclusiones de nuevas tecnologías
en el campo educativo.
El estudio del impacto que las nuevas tecnologías
tienen y tuvieron en las instituciones educativas, las razones de la adopción
de cada una de ellas y los cambios que generaron permiten hoy pensar en
un nuevo sentido los cambios de corte administrativo, los cambios pedagógicos
y los cambios culturales generados por las inclusiones de las nuevas tecnologías.
Hay dos perspectivas que son recurrentes en el análisis
desde los aportes desde distintos teóricos en torno a las tecnologías.
La primera refiere a que las nuevas tecnologías introducen información
actualizada y a disposición rápida. La segunda perspectiva
es que las nuevas tecnologías favorecen los trabajos en colaboración
y, por lo tanto, ayudan a la construcción de entornos educativos
más amplios que impulsan el desarrollo del pensamiento en niveles
cada vez más complejos. Esas son dos líneas recurrentes:
disposición de información actualizada y trabajo en colaboración,
a las que se pueden incorporar hoy algunos debates que son interesantes
para volver a pensar estas propuestas.
La primera es que la información actualizada y
su rápida disposición como problemática hoy nos instala
frente al conocimiento dando cuenta que cada vez más de las áreas
que desconocemos. Cuanto más se sabe de algo, más se desconoce
de otras cosas. Esta casi ilimitud de la ignorancia es provocada por el
acceso a las nuevas tecnologías en términos de contacto.
Cada vez más nos ponemos en contacto con información que
ignoramos, lo que genera interrogantes de nuevo tipo referidos a cómo
pensamos la educación cuando en realidad, paradojalmente, refiere
a un sujeto que cada vez en mayor medida se pone en contacto con áreas
de ignorancia. Esto nos permite también pensar en una sociedad
de conocimiento en donde, en ese contacto, se desplazan las acciones escolarizadas
a acciones en donde las fuentes de información pasan de los centros
especializados al ámbito hogareño. O sea, tener a disposición
información en fuentes de ignorancia ya no es un problema de un
centro especializado sino es un problema de las tecnologías a las
que uno va accediendo en ámbitos diferentes.
La segunda reflexión, que tiene que ver con el
tema de los trabajos en colaboración, también tiene un punto
de partida paradojal. Cuando uno analiza el SARS, que es la enfermedad
respiratoria que provocó una alarma mundial en los últimos
años, lo primero que se advierte es que su origen fue descubierto
en tiempos récord. Esto fue posible porque laboratorios de distintos
lugares del mundo (Japón, Inglaterra, estados Unidos, entre otros)
se asociaron para lograr este descubrimiento. Entonces, la metodología
para generar un proceso de descubrimiento impactó, en el caso de
esta enfermedad, en términos del trabajo en colaboración
y del tiempo. Ahora, si estudiamos lo que los laboratorios terminaron
aconsejando para la resolución de la enfermedad, paradojalmente,
nos encontramos que lo que finalmente dijeron es que el aislamiento es
la única resolución, tal como lo fue el aislamiento para
el cólera en la Edad Media. La resolución es similar lo
que da cuenta de situaciones de profunda controversia. Las nuevas tecnologías
nos instalan en situaciones extremas. Ese extremo de la resolución
rápida y, al mismo tiempo, una resolución de un problema
que sigue siendo tradicional, una ruptura que casi no se puede ver en
términos de tiempo. Las nuevas tecnologías nos instalan
frente a un pensamiento paradojal: situaciones de profundo cambio y desarrollo
y, al mismo tiempo, otras propuestas no han cambiado acorde con el cambio
que produjeron las tecnologías.
El tema controversial tiene que ver con un desarrollo
o descubrimiento desparejo. Nicholas Burbules y Thomas Callister, especialistas
en temas de tecnología, nos hablan de una situación desaliñada
y despareja, para referirse a esa controversia en formatos de conocimiento
de nuevo tipo, que antes podía ser propio de un centro especializado
y hoy es posible con la computadora en la casa.
Entonces, el tema de la instalación en una plataforma
relativa al conocimiento debería ser tomado sustantivamente por
las instituciones para pensar qué cambios tienen que producir para
que estas situaciones paradojales puedan encontrar algunas resoluciones
con sentido. Cuando uno analiza, por ejemplo, la universidad que es el
centro de mayor producción del conocimiento también se encuentra
que algunos laboratorios de empresas provocan a través de sus investigaciones
desarrollos que compiten o que superan de alguna manera a los esfuerzos
de las universidades y esto también constituye un problema de nuevo
tipo. Las universidades, fundamentalmente, tienen como misión tratar
de introducirnos en procesos de preguntas y ayudarnos a construir estrategias
de respuestas como tema nuevo. Si antes pensábamos que proveían
el acervo de la información, hoy nos encontramos que tienen que
cambiar para pensar en cómo construir estrategias de respuesta
pero, fundamentalmente, cómo formar un sujeto que pueda preguntarse.
Desde ese lugar tienen que asumir que para que un dato se transforme en
conocimiento tiene que haber una pregunta, que lo tome y lo transforme
en un interrogante genuino. Y esto vuelve a plantearnos también
cuál es el lugar que la tecnología como oferente de una
gran cantidad de datos interesantes pero que no resuelve per se la buena
pregunta que nos haga para transformar el dato en conocimiento.
Yo quería tomar tres casos diferentes de instituciones
educativas impactadas por las tecnologías. En un trabajo de Tony
Bates (2001, Cómo gestionar el cambio tecnológico, Barcelona:
Gedisa) él analiza cómo se introduce el cambio tecnológico
y cuáles son las modificaciones produce.
El primer caso analizado es el del Collège Boréal,
una escuela universitaria de Ontario, sostenida por fondos públicos,
que tiene siete campus, quince centros asociados, quince mil alumnos y
cuenta con audio conferencias y vídeo conferencias para el desarrollo
de los contenidos. El Collège Boréal se plantea un centro
virtual de recursos donde el desarrollo de los contenidos se provee a
partir del trabajo de los docentes. Lo que la universidad se plantea es
cómo pasar de la dependencia del alumno hacia el desarrollo de
contenidos que provee el profesor hacia una situación de interdependencia
en términos del trabajo de profesores y alumnos para, finalmente,
resolver la situación de la independencia del alumno para que él
sea el que fundamentalmente maneje su propia propuesta de conocimiento.
La universidad, en este caso, plantea la creación
de un centro para la producción de materiales pero tiene como propósito
último pasar de la dependencia del profesor a la independencia
del alumno en relación con las tecnologías. En las propuestas
del Collège Boréal los profesores tienen que recuperar el
espacio para la producción de conocimiento. El alumno adulto tiene
que aprender en la sociedad contemporánea a trabajar por sí
mismo y a generar desarrollo de conocimiento a partir de sus propias actuaciones.
La universidad tiene un plan para que esto pueda ser conseguido a través
de etapas y desde un proyecto educativo.
Un segundo caso es el de Virginia Tech, una universidad
de siete mil alumnos inscriptos y cursantes donde prácticamente
todos tienen problemas con la matemática. El tema de la formación
previa en matemática es una problemática para el estudiante.
Frente al desarrollo de cursos de matemática cada vez más
complejos los estudiantes desertan, nuestros estudiantes. El problema
no resuelto termina siendo un filtro para la universidad. Entonces Virginia
Tech usa las tecnologías para resolver un problema. Si antes había
una filosofía en términos de pasar de la dependencia a la
independencia del estudiante, lo que se plantea acá es la resolución
de una dificultad. Se genera un gran galpón en la universidad;
en ese galpón ponen una computadora por alumno; los alumnos se
encuentran con un soft que va avanzando paulatinamente de menor a mayor
dificultad; si el alumno se encuentra atorado por un problema que no puede
resolver pone una latita colorada que lo identifica para que el tutor
lo asista. Los tutores que van pasando saben que la latita colorada señala
que alguien no puede resolver un ejercicio de matemática y se acercan.
Si la palabra del profesor ayuda a resolver ese ejercicio de matemática,
en ese galpón que está abierto veinticuatro horas todos
los días, entonces el alumno encuentra pequeños gabinetes
por afuera en donde lo ayudan en la resolución. La tecnología
cobra una importancia vital para la resolución de un problema que
la universidad detectó como crucial, totalmente diferente de la
propuesta anterior.
El tercer caso es Universitas 21, un consorcio de veintiuna
universidades de Escocia, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, entre
otras, que decidieron que el tema es la gestión de los recursos
de la tierra, en una propuesta donde cada universidad plantea lo mejor
de su oferta para el desarrollo de los contenidos en relación con
esta área. En este sentido hoy vemos, por ejemplo, cómo
la Comunidad Europea analiza la armonización de cursos y de títulos.
Acá se plantea la compatibilización de una serie de cursos
que juntos integrarían un currículum común, donde
cada alumno puede elegir dentro de ese currículum común
cuál es el curso que quiere adoptar, ya sea de su universidad o
a distancia cualquiera de las otras veinte universidades que ofrecen cursos
para conformar su currículum. Esto permite que cada uno pueda elegir
la mejor materia de cada universidad o la propuesta más atractiva
acorde con sus intereses. Este consorcio también dispone de trabajos
en postgrados y en maestrías y logra desarrollar ofertas comunes
que a su vez permiten la reunión de los profesores y mejores resoluciones
pedagógicas y didácticas.
Los casos ofrecen propuestas distintas que han determinado
formas de trabajo totalmente diferentes al interior de cada universidad.
En los tres casos estamos viendo: los usos de la tecnología para
subsanar deficiencias del sistema tradicional en el ejemplo de la matemática;
la oferta de ventajas en la formación de los estudiantes en el
caso de Universitas 21; y formas que reorganizan las maneras de enseñar
y de aprender en el Collège Boréal. Estas propuestas tienen
incidencia en la independencia de las autonomías de los claustros.
Evidentemente aumentan el trabajo en equipo de los profesores. Los profesores
necesitan del otro y necesitan saberes diferenciales y especializados,
con el objeto de ir armando y diseñando sus propuestas educativas.
Y lo que provocan, generalmente, es una revitalización de los problemas
de la enseñanza en los profesores. Los profesores de alguna manera
han asumido de una forma más profunda, con mayor preocupación,
los problemas de la enseñanza. Y estos problemas de la enseñanza
han derivado en más tiempo ocupado para esa resolución y
también más tiempo para el trabajo en equipo. Son cambios
interesantes que permiten ver estas propuestas pero, más que otra
cosa, muestran perspectivas diferentes en los usos de la tecnología,
acordes a filosofías distintas en las formas de trabajo.
Una experiencia interesante se realizó en Estrasburgo
con chicos de la escuela primaria que tenían todo el desarrollo
de los contenidos en una mochila digital. La mochila era la computadora
y funcionaba como manual, libro, cuaderno, deberes, absolutamente todo,
programado especialmente para el caso. Se hizo un estudio de tipo comparativo
en un corte experimental con otro grupo de estudiantes en donde tenían
una programación similar y de muy buen nivel pero sin la mochila
digital. Un seguimiento a lo largo del año mostró como que
la mochila no producía valor agregado. Buenas propuestas educativas
comparadas con otras buenas propuestas soporteadas tecnológicamente
no producían valor agregado en términos de la incorporación
per se.
Una experiencia diferente, que tuve oportunidad de analizar
en México en una pequeña universidad, incorpora propuestas
tecnológicas en las aulas con el objeto de ir pensando que la misma
universidad se está preparando para el desarrollo de propuestas
tecnológicas, con el objeto de vender en el futuro a través
de convenios sus paquetes instruccionales. Provoca en el aula propuestas
de desarrollo tecnológico a través de la utilización
de las computadoras en el aula para trabajar con foros, etc., pero determinó
propuestas tecnofóbicas por parte de los estudiantes. Estos, puestos
a realizar un foro en el aula con su profesor de manera presencial, terminaron
rechazando las computadoras.
Estas experiencias permiten analizar nuevamente los problemas.
Si pensamos en la información, hay que hacerlo de un modo diferente.
Si pensamos los entornos comunicacionales para la producción de
conocimiento en los trabajos en colaboración, también nos
preguntamos si son intereses en común los que están uniendo
a la gente. Cuando lo hacemos advertimos que más de una vez muchas
de las propuestas de colaboración están pedagogizadas en
las escuelas y se pierde su verdadero sentido. Cuando pensamos en la colaboración
en las escuelas y decimos a los estudiantes "sí para la enseñanza,
pero no para la evaluación" porque en la evaluación
no podés mirar lo que hace el otro, somos contradictorios con la
misma propuesta de colaboración que planteamos. En el caso del
SARS el trabajo en colaboración refiere a un interés en
común: descubrir rápidamente cuál era el origen de
la enfermedad. La pregunta que nos hacemos es si son intereses genuinos
en las escuelas y en las universidades los que sostienen la colaboración.
Si el interés es genuino es probable que podamos encontrar propuestas
pedagógicas que le den verdadero sentido a la colaboración,
si no seguramente serán pedagogizadas en el mal sentido, en términos
de no generar propuestas estimuladoras a un pensamiento cada vez más
complejo.
Este es el panorama y no parece sencillo, porque malas
introducciones de las tecnologías generan tecnofobias. Las malas
incorporaciones de la tecnología en el sentido de pensar que la
tecnología per se genera valor agregado nos muestran con desilusión
que no generaron un cambio en términos de impacto. Las tecnologías
provocan en los profesores, a pesar de que se busque la autonomía,
un mayor compromiso con la propuesta educativa. Se busca la autonomía
de los estudiantes y la tecnología termina provocando un mayor
compromiso de los profesores con los procesos de comprensión de
los mismos estudiantes. Esto va instalando un panorama cada vez más
complejo donde queda claro que la introducción de la tecnología
per se no resuelve ninguno de los interrogantes sino que provoca nuevas
preguntas en términos del sentido de su uso. Y entonces son los
proyectos educativos respondiendo a filosofías determinadas lo
que seguramente le dan sentido al uso de la tecnología.
Cuando se analiza, por ejemplo, la utilización
de la tecnología para la discapacidad se plantea un sentido humano
por el que la tecnología recobra otra vez su valor como herramienta.
Y esa es la plataforma en la que uno inscribe hoy los proyectos: cuál
es el sentido con el que este proyecto va a ser utilizado. Desde ese lugar,
la plataforma de la educación en la era planetaria también
inscribe interrogantes nuevos. Edgar Morin, plantea que la humanidad también
se desenvuelve en una tensión, complementaria y contradictoria
en términos de ciencia, de técnica, de industria, de intereses;
pero también es humanista y busca la emancipación del hombre.
Entonces la tecnología, en sus dos aspectos de información
y comunicación, puede colaborar en la instalación de esa
humanidad planetaria, según lo plantea Morin.
Nos preguntamos cuál es la tecnología que
tienen que conocer los estudiantes pero también nos preguntamos
qué tecnología tienen que conocer los profesores. Yo creo
que si para los profesores la tecnología no le es transparente
(una categoría interesante de Burbules y Callister), si los profesores
no manejan la tecnología es muy difícil que puedan apropiarse
de ella y darle este sentido planetario que planteamos. Van a tener un
sentido de herramienta pero que va a ser más barrera que otra cosa.
Si para los profesores la tecnología no es transparente van a terminar
trabajando en propuestas didácticas que van en contra del mismo
sentido del uso de la tecnología. Y a su vez nos preguntamos cuál
es la tecnología que tiene que conocer los estudiantes. Casi con
sentido común decimos que los estudiantes saben más de tecnología
que los docentes, en términos de videojuegos, chats, etc. La pregunta
es cuál es la tecnología que requerirían los estudiantes
para favorecer procesos de pensamientos cada vez más complejos.
La pregunta que nos hacemos es si tienen que ser programadores o si tienen
que ser lectores eficaces, críticos. Si el problema es conocer
críticamente el origen de la información como para poder
pensar si esa información le ofrece buena respuesta a su pregunta,
o si el estudiante simplemente como lector crítico y consumidor
de tecnología basta por sí solo para poder resolver la problemática
del acceso a la información y la comunicación. Bueno, esta
es una síntesis de la plataforma o de algunos interrogantes sobre
los que se podría inscribir hoy la tecnología.
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